martes, 16 de febrero de 2010

Niña del millón de dólares



Tienes a un buen tipo en tu esquina,
con algodón y técnicas orientales
para ahuyentar hemorragias.
Con lecturas de Whitman o anécdotas
de peleas archivadas en casilleros.
Tienes veinte segundos para derribarla
antes de que la herida vuelva a sangrar.
Yo sé que siempre atacas en el primer round.
Al final, cuando hayas golpeado lo suficiente,
cuando la campana anuncie el final de las batallas,
me contarás desde el otro lado del espectáculo
como haces sombra desde ultratumba.