jueves, 19 de marzo de 2009

Radiocabeza en arcoiris para México


Día cero. Lunes dieciséis de marzo de 2009, seis de la tarde a las afueras del foro Sol, ciudad de México. Revendedores de boletos nos acosan, la vendimia de playeras y tazas a la orden con centenas de diseños. Cruzamos la calle para ir a un depósito de cerveza donde sirven la caguama en un vaso de litro. Así como nosotros hay mucha banda que hace lo mismo. Todos sabemos que adentro, en el concierto, la cerveza costará muy muy cara. Es mejor entrar medio jarra a precio accesible. También hay un bar en la planta alta donde se vende la cerveza barata, se escucha en la rockola las rolas de la banda que actuará en unas horas, un ensayo por parte del respetable nunca está de más.
Después de varios litros de la mexicana alegría entramos al foro Sol. Encontramos nuestros lugares y pedimos las primeras cervezas de litro, noventa pesos cada una pero ni modos, ya estamos picados. Unas nubes grises con unas gotas que caen amenaza al foro que poco a poco se llena. Hay frío. Hacemos plática con una bella fan que ha llegado a sentarse delante de nosotros, dice estudiar en el INBA música, Uno de mis dos compadres con los que voy presume su conocimiento musical y le cuenta del grupo telonero, ella no los conoce pero escucha atenta lo que dice mi amigo: “¿Te gusta la música electrónica? Pues ellos la inventaron”. Así es, Kraftwerk (que en español puede traducirse como “planta de energía”) son de Alemania, una leyenda de la música electrónica que “inventaron” desde los setentas, muchos vienen por ver a esta banda igual de culto, otros no saben quiénes son. Le invitamos una pizza a la nueva amiga pues parece que tiene hambre. Compramos más cerveza carísima. Poco a poco la amenaza de lluvia se aleja, sólo se queda el frío.
Inicia la tradicional ola en las gradas. El acompañante de nuestra nueva amiga llega y ya no platicamos tanto. Se voltea algunas veces para decir algo que ya no escucho. A las ocho de la noche sale Kraftwerk e impresiona con sus visuales, su música de conciencia ecológica como la rola “Radioactivity.” Todos aplauden a la banda alemana que acaba su participación a las nueve.
La emoción cala como el frío, vamos al baño lo más que podemos para no perdernos ni un instante de la presentación de la banda por las que más de 50 mil personas están aquí reunidas.
A las nueve y media de la noche se apagan las luces y el grito de las miles de almas parece ser universal. Con puntualidad británica, Radiohead, una de las bandas más importantes de los últimos quince años sale al impresionante escenario con sus luces, su producción y su “casi” perfecta ejecución en vivo, se oyen monumentales.
“15 steps”, el primer track de su último disco “In Rainbows” abre el recital. A diferencia del primer concierto del 15 de marzo en este mismo recinto, los Radio se apoyan más en temas de sus discos “Kid A” y “Amnesiac.” La selección de rolas del disco que marca un antes y después en su carrera, “OK computer” son: “Karma pólice”, “Paranoid android”, “Climbing up the walls” y la canción que hizo el momento más curioso – no tan lamentable como algunos creen -, “Exit music (for a film) donde errores en la ejecución lleva a Thom Yorke a solicitar a su banda que comiencen de nuevo, pero una falla más interrumpe el tema. “Lo siento, la tocaremos más adelante” dice Yorke, pero sólo queda en promesa.
¡Increíble! Uno de mis amigos, el más joven, se duerme en dos rolas de Radiohead, imperdonable. Después se levanta y hace un esfuerzo para incorporarse y corear las canciones que faltan.
En la agonía del concierto muchos se preguntan cuál será la rola para despedirse. Y es así que escuchamos la última canción incrédulos. Radiohead, agradecido por la grandiosa recepción que tuvo regala a México la canción que la propia banda ha calificado como “una cruz con la cual no quisieran cargar más.” Más de diez años tenía Radiohead que no tocaba “Creep” y el público lo interpreta como un acto de agradecimiento por el apoyo incondicional de todos estos años, es así que llega uno de los momentos más emotivos del concierto, todos cantando la canción que le abrió las puertas de la fama. Antes de interpretarla, Yorke nos dice: “Have a nice life”.
Así termina uno de los conciertos más esperados. Nuestra bella amiga del INBA se despide no sin antes pedirle el número telefónico a mi amigo que le habló de Krafwerk y le disparó la pizza. “¿Por qué este güey no le pidió su número?” Me pregunto. Así nos vamos y nos perdemos en el tumulto de gente que sale del foro Sol conversando y dando sus impresiones sobre lo que muchos consideran un concierto histórico y el que puede ser el mejor del año.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Te faltó mencionar la parte de tu cuerpo que no sentías, jaja! Y del que se durmió dos canciones y el otro que se perdió en el baño, jaja!
Seguro tu amigo sigue esperando la llamada, ja!

Panchy dijo...

Vine a dejarte un cariñoso saludo desde mi Chile querido.
Gracias por tu visita en mi rinconcito.
Besitos